TERAPIA OCUPACIONAL Y ESPINA BÍFIDA

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La Terapia Ocupacional es una disciplina socio sanitaria que evalúa la capacidad de la niño para desempeñar con éxito las actividades de la vida cotidiana e interviene cuando dicha capacidad está en riesgo o dañada por cualquier causa. El terapeuta ocupacional utiliza la actividad con propósito y el entorno para ayudar a la persona a conseguir el máximo de autonomía e integración.

Los objetivos de la Terapia Ocupacional infantil, va dirigida a:

  1.  Reducir efectos de déficit en el desarrollo del niño
  2.  Optimizar el desarrollo normal del niño
  3.  Eliminar las barreras, introducir compensaciones y adaptaciones
  4.  Cubrir las necesidades de la familia
  5.  Considerar al niño como sujeto activo de la intervención

El terapeuta ocupacional en pediatría, va a evaluar (mediante escalas estandarizadas y otros procedimientos) y tratar las habilidades motoras, habilidades de procesamiento cognitivo y las habilidades de comunicación que intervienen en el desempeño ocupacional del niño y se encuentren afectadas. El desempeño ocupacional del niño se pone en marcha en las Actividades de la Vida Diaria Básicas (AVDB), Actividades de la Vida Diaria Instrumentales (AVDI), juego, participación social y educación, ocio.

El abordaje puede basarse en los siguientes enfoques de tratamientos: Neurodesarrollo (concepto Bobath), Facilitación Neuromuscular Propioceptiva, Concepto Affolter, Integración Sensorial, biomecánica y enfoques Perceptivo-Cognitivos y Cognitivo- Conductual.

El desarrollo ocupacional del niño tiene en cuenta los aspectos biopsicosociales del mismo; es decir, los factores sensoriomotores, perceptivos, cognitivos, emocionales y sociales que se ponen en marcha cuando el niño realiza una actividad u ocupación significativa.

El Terapeuta Ocupacional trabaja de forma conjunta y coordinada con el fisioterapeuta, psicólogo y logopeda para conseguir una mayor evolución en el tratamiento del niño. El terapeuta ocupacional valorará los diferentes entornos del niño (colegio, parque, domicilio familiar) con el fin de que el niño participe en la comunidad de manera autónoma y realizará las modificaciones oportunas.

En el departamento de Terapia Ocupacional se seguirán las siguientes estrategias de intervención:

  1.  Entrenamiento y asesoramiento a la familia
  2.  Valorar, asesorar y entrenar en ayudas técnicas para la adaptación del domicilio y del entorno escolar: Adaptaciones de juguetes, materiales escolares, cubiertos, y otros materiales
  3.  Selección del equipamiento postural más adecuado para evitar deformidades y favorecer el proceso de rehabilitación: sistemas de posicionamiento y sedestación (bipedestadores, planos inclinados, sillas de ruedas)
  4. Mejorar desempeño funcional del niño para que participe en las ocupaciones significativas: juego, colegio
  5.  Prescripción, elaboración y entrenamiento en órtesis y prótesis
  6.  Evaluación y entrenamiento en las AVD
  7.  Mejorar y/o mantener las habilidades funcionales para la mayor autonomía posible.

ESPINA BÍFIDA:

La incidencia de Espina bífida ha pasado del 4,73 por 10.000 nacimientos en el periodo 1980-85 al 2,87 por 10.000 en 1996. Su frecuencia global fue del 3.49 por l0.000 nacidos vivos en el periodo 1986-1997, con una distribución homogénea en las Comunidades Autónomas y sin variación estacional. La frecuencia en España es similar a la del resto de los países, aunque inferior a la de los países anglosajones que presentan frecuencias más altas de este tipo de malformaciones

La espina bífida es el defecto congénito causante de discapacidad severa más frecuente. También es muy fácil de prevenir. Hay mayor número de afectados por este problema que por distrofia muscular, esclerosis múltiple y fibrosis quística juntos.

La Espina Bífida (mielomeningocele) es un defecto de nacimiento de la columna vertebral que se presenta como consecuencia de un fallo en el cierre del tubo neural durante el primer mes de gestación. La médula espinal no se desarrolla con normalidad, teniendo como consecuencia diferentes grados de lesión en la médula espinal y el sistema nervioso. Este daño es irreversible y permanente. En casos severos, la médula espinal sobresale por la espalda del bebé. Este defecto de nacimiento provoca varios grados de parálisis y pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores, así como diversas complicaciones en las funciones intestinales y urinarias. La espina bífida en muchos casos va acompañada de hidrocefalia, que es una acumulación de líquido cefalorraquídeo (LCR) dentro de la cavidad craneana.

Causa

La causa específica de la espina bífida es desconocida, ya que existen múltiples factores involucrados en su aparición. Aparentemente, este problema es el resultado de una combinación de factores genéticos y factores ambientales. Aunque muchos factores se relacionaron con el desarrollo de espina bífida, diferentes vías de investigación han encontrado que el ácido fólico, puede ayudar a reducir el riesgo de padecer la enfermedad.

AFECTACIÓN:

En general, cuanto más alta se encuentre la vértebra o vértebras afectadas, más graves serán las consecuencias. Dichas consecuencias pueden incluir:

  • Hidrocefalia: es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo (LCR) en el cerebro. La acumulación excesiva de LCR ocasiona una presión potencialmente perjudicial en los tejidos del cerebro.
  • Otros trastornos neurológicos ligados normalmente a la hidrocefalia:
  • Malformación de Chiari o de Arnold-Chiari: la porción caudal del cerebelo y a veces, del tronco cerebral, que se encuentran situados por debajo del foramen magno.
  • Siringomielia: formación o acumulación de LCR dentro del cordón medular.
  • Dificultades de visualización, memoria, concentración.
  • Alteraciones del aparato locomotor:
  • Debilidad muscular o parálisis, deformidades y disminución o pérdida de la sensibilidad por debajo de la lesión.
  • Trastornos del sistema genito-urinario:
  • Alteraciones del control urinario e intestinal que pueden dar lugar a una incontinencia vesical y/o fecal o por el contrario una retención de uno o ambos tipos. Son frecuentes las infecciones urinarias por un deficiente vaciamiento vesical, por lo que deben recurrir en muchos casos a sondaje vesical intermitente.

Otras secuelas físicas que pueden darse:

  • Pubertad precoz
  • Criptorquidia (testículos mal descendidos)
  • Obesidad por escasa movilidad
  • Alergia a materiales de látex, por la exposición a éste material en las frecuentes hospitalizaciones y/o intervenciones quirúrgicas

TIPOS:

Espina bífida oculta

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Aparece un pequeño defecto o abertura en una o más vértebras. Algunas tienen un lipoma, hoyuelo, vellosidad localizada, mancha oscura o una protuberancia sobre la zona afectada. La médula espinal y los nervios no están alterados.

Muchas personas con espina bífida oculta no saben que la tienen, o sus síntomas no aparecen hasta edades avanzadas. Estos síntomas pueden ser de tres tipos:

  • Neurológicos: debilidad en las extremidades inferiores, atrofia de una pierna o pie, escasa sensibilidad o alteración de los reflejos.
  • Genito-urinarios: incontinencia de orina o heces o retención de orina.
  • Ortopédicos: Deformidad de los pies o diferencias de tamaño.

Espina bífida abierta o quística

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Es el diagnóstico o tipo más grave, la lesión suele apreciarse claramente como un abultamiento, en forma de quiste, en la zona de la espalda afectada. Se distinguen varios tipos:

Meningocele y lipomeningocele

Son las formas menos frecuentes. Una o más vértebras presentan una abertura de la que asoma un quiste lleno de líquido cefalorraquídeo que contiene parte de las meninges pero no los nervios espinales. Sus secuelas son menos graves, tanto en las funciones motoras como urinarias. El tratamiento más efectivo para cualquier tipo de espina bífida es el movimiento.

Mielomeningocele

El mielomeningocele (abreviado MMC), es una masa quística formada por la médula espinal, las meninges o las raíces medulares acompañadas de una fusión incompleta de los arcos vertebrales (debido a un trastorno congénito o “defecto de nacimiento”), que se pueden localizar en cualquier sitio a lo largo de la columna vertebral, en el que la columna y el canal medular no se cierran antes del nacimiento, lo cual hace que la médula espinal y las membranas que la recubren protruyan por la espalda del niño.

Es la variante más grave y más frecuente. El quiste contiene tanto las membranas como las raíces nerviosas de la médula espinal y a menudo la médula en sí.

Aunque no es una enfermedad mortal, produce graves daños neuronales, entre ellos, hidrocefalia y discapacidades motrices e intelectuales en el niño.

Sus síntomas son parálisis total o parcial de las piernas, con la correspondiente falta de sensibilidad parcial o total y puede haber pérdida del control de la vejiga o los intestinos. La médula espinal que está expuesta es susceptible a infecciones como puede ser la meningitis.

Ocasionalmente la médula espinal y los nervios quedan al descubierto. Es necesario cerrar quirúrgicamente la abertura en cuanto el bebé nazca para evitar una infección.

Fuentes:

-Mª Teresa Hernández Meseguer, Terapeuta ocupacional

608802345

terapiaocupacionalmurcia@gmail.com

-Terapiaocupacional.blogspot.com

-www.grupo-aris.es